A mi filóloga particular:
Efectivamente, tenías razón, entré y salí sin tón ni són. Prometo procurar no volver a echarte, pero entiéndeme, ésto me cuesta y los incisos orales no son más que una forma de restarle importancia a algo que, siendo una necesidad, temo se pueda entender como una pretensión.
Es, supongo, una forma como cualquier otra de verguenza.
Gracias por la cortesía, eso sí para las próximas sugerencias, me consta que habrá muchas -o debería- no tengas tanto recelo.
Atentamente, la que suscribe.
Etiquetas: No se ponga literaria mujerpordios
Entrada más reciente Entrada antigua Página Principal
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
Sueño con palabras, palabras que se mueven en mis sueños lenta y rapidamente, unas se estirán y otras se alargan. Van dejando huellas, puntos y comas por todas partes; no sé dónde colocarlos, no sé qué hacer con ellos.
De repente, una historia, un mensaje, un algo que narrar... No puedo, no me atrevo a hacerlo. Y como simpre: silencio.
La filóloga.
Anónimo dijo...
2:02 p. m.