Me ahogo.
Ayer me puse a gritar en plena calle porque estaba convencida de que el asfalto se deshacía bajo mis pies. Tardé un rato en darme cuenta de que era un chicle pegado a la suela (mucho mejor, dónde va a parar).
Y encima, esta mañana va una compañera de curro y me dice que a ver si dejo la comida pre-cocinada que estoy que empezando a estar de buen ver. Yo de mano creí que lo decía por el moreno rojizo tipo huerta –no me volvéis a llevar al puto campo- que me favorecía o algo. Que tú dirás ¡Qué ingenua nena!, pues no, lo pasa es que mi nivel de autoestima rompió el techo de cristal hace años y, chica, no baja ni pa dios.
Pero luego la cabrona me lo aclaró, la culpa es mía por quitarme los cascos. Bueno, mía y de las series americanas, que llevan años poniéndonos por las nubes el rollito de la sinceridad y ahora vas por ahí y como te descuides te calcan una verdad. Qué ya son ganas de ir jodiéndole la vida a la gente.
A lo que iba, que yo me defendí como pude, tratando de narrar de forma veraz y ajustada a la realidad (sincera que es una) mi maravillosa evolución al frente de la república de mi casa. Pero dice la colega que no, que ella no se cree que fuera aún más desastre.
En vista de lo cual, y siendo consciente, de que tiene tendencia a entrar aquí a cotillear en mis cosas porque la tía, la verdad, vida lo que se dice vida tampoco tiene tanta -que por eso se mete conmigo, por envidia; claro, claro, diáfano, lo tengo- le dejo aquí una muestra de lo que fui narrando, en su momento, sobre mis primeres meses de independencia. Me abstengo de trasladar también los comentarios de solidaridad y apoyo, así como sabios consejos que en su momento me ayudaron a salir adelante. Empero, a todas/os gracias, si estoy viva es en gran parte por vosotras/os. Snif, snif, joer… me emociono…

El que crea que no evolucioné que tire de memoria histórica y, si le cuesta, que relea:


PRIMER MES VIVIENDO SOLA:

Me han cortado Internet (ahora estoy de ocupa en casa de mi primo). Esto de vivir sola me parece cada vez menos divertido, nada que ver con la sucesión de fiestas salvajes que cuentan en las películas. También me han cortado el teléfono, sólo falta que se me joda el móvil para quedar totalmente incomunicada (lo miro cada poco para comprobar que sigue vivo). Y por si fuera poco se me ha estropeado el calentador, tengo frío, mucho frío. Las lentejas que intenté hacer hoy se me han quemado, también estoy pasando hambre. Los sandwiches de bonito con mayonesa y quesito ya no me saben tan bien como antes. Echo de menos a mi mamá. Algunos de mis yonkis viven mejor que yo. Y no soy dramática, no, lo que pasa es que tengo fiebre, podría ser la gripe... o que la subespecie que se estaba criando debajo de mi cama ha atravesado la capa de polvo y se ha convertido en un virus mortal. Sí, también tengo miedo. Ésta tarde intenté limpiar y creo que la lejía me ha producido algún tipo de reacción alérgica, no paro de estornudar. Sigo en casa de mi primo, no me atrevo a volver por si la lejía ha hecho a la subespecie más fuerte y mortal.

Seguiré informando desde la independencia, que la suerte me acompañe.

0 a los que les dio por decir que...:

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